sábado, 5 de octubre de 2019

LLORAR


Comencé a llorar, como él me hizo llorar días anteriores. En sus ojos leí que estaba arrepentido y que no quería perderme. Pero era demasiado tarde. Me quedé mirando sus labios ansiado que dijese algo que pudiera cambiar mi mundo en ese momento. Nada y como la nada nos fuimos, un último abrazo de esos eternos.

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