miércoles, 26 de enero de 2011

Suelo recién fregado


En el aeropuerto de la ciudad gris nadie lo sabía, pero desde hacía unas semanas, Ramírez, el que hasta entonces había sido el señor de la limpieza de la terminal, había sido sustituido por un pequeño hombre de culo bajo y larga nariz que no era sino el mismo diablo. Todo comenzó cuando varios ejecutivos trajeados sufrieron caídas en las zonas de suelo recién fregado. No hubiese sido algo inusual, ya que la prisa constante de los ejecutivos les traía esos accidentes, si no fuese porque con el paso de los días cada vez se veían menos ejecutivos, y los pocos que se veían acaban por resbalar en los suelos fregados, y nunca más se les volvía a ver en el aeropuerto. La situación se volvió de histeria colectiva cuando no sólo los ejecutivos, sino también las familias más apresuradas, empezaron a sucumbir al resbaladizo suelo por el que acababa de pasar su fregona el nuevo señor de la limpieza. Lo más preocupante de todo era que según aumentaba el número de resbalones, disminuía el número de familias que corrían de un lado para otro de la terminal, impacientes, buscando su puerta de embarque.
Había quien decía que los resbalones hacían que a los viajeros abstenerse de volver a utilizar ese aeropuerto, pero sin duda la explicación más racional era pensar que el misterioso señor de la limpieza poseía poderes diabólicos, y cuando alguien resbalaba en los suelos que el fregaba, su lejía les arrebataba el alma, que iba a parar al cubo de lejía que él removía sin cesar. Llegó un momento en que se prohibió a los viajeros llevar ningún tipo de basura en todo el aeropuerto, para evitar que el señor de la limpieza tuviese que fregar. Pero aún así el diablo siguió arrastrando su fregona por todos los rincones de la terminal, sin importar que ya estuviesen relucientes. No había escapatoria.
Aunque los viajeros se esforzasen en transitar por zonas no mojadas les era imposible, porque el diabólico señor de la limpieza conseguía fregar todo el suelo de la terminal en escasos minutos. Nadie sobrevivía a los suelos mojados. Personas de cualquier edad, sexo y condición social siempre acababan cayendo sobre las baldosas, cuando se dejaban llevar por sus prisas. Misteriosamente, sólo los mansos y pacientes conseguían atravesar la terminal sin problemas. Cuanta más gente caía, con más almas se quedaba el diablo. El pánico cundió entre los directores del aeropuerto. No podían despedir al señor de la limpieza, pues todos temían sus misteriosos poderes. Además, tampoco podían acercársele, puesto que también ellos eran hombres con mucha prisa y sucumbirían al suelo mojado. 
Un día un tranquilo ancianito que viajaba a New Jersey con una cámara de fotos y un violín dio con la manera de acabar con el señor de la limpieza y su genocidio de viajeros apresurados. El anciano se acercó con paso lento y sin ningún apresuramiento y le dijo: “Creo que no eres capaz de fregar esta terminal en diez minutos”. El diablo cogió su fregona, y sin apenas esfuerzo, recorrió la terminal a toda velocidad, y en menos de siete minutos todos los suelos estaban brillantes. “No ha estado mal”. Sentenció el anciano. “Pero estoy seguro de que no limpiarías esta terminal en menos de cinco minutos”. De nuevo, el diablo cogió su fregona, la mojó bien, y a una velocidad asombrosa, bañó de lejía hasta la última baldosa de la terminal justo antes de terminar el tercer minuto. “Eres bueno”. Dijo el anciano. “Mas puedo asegurar que tú, señor de la limpieza no puedes dejar reluciente la terminal en menos de un minuto. Ni un segundo más”. El diablo enrojeció. Cogió con fuerza su fregona y, aunque no había ni una mota de polvo en toda la terminal, volvió a mojarlo en su lejía ladrona de almas. Cogió carrerilla. Corrió a una velocidad sobrehumana, tan vertiginosa que el anciano no podía distinguir sus formas mientras pasaba por los suelos que ya había fregado antes dos veces. Pasaron cuarenta segundos. Cincuenta. Cincuenta y cinco… Aun sin poder ver más que no ser más que una mancha borrosa, parecía que el diablo iba terminar…De repente el anciano vio al señor de la limpieza en el suelo, tras haber resbalado en su propia lejía por haber llevado demasiada prisa. Entre un grito de rabia, el diablo se deshizo en un charco de lejía. 
Satisfecho, el anciano caminó tranquilo hasta el cubo del derrotado diablo, y lo volcó sobre el suelo de la terminal. Las almas de los viajeros volvieron a sus dueños, e inmediatamente la terminal se volvió a llenar. Pero esta vez los que entraban olvidaron sus prisas, y los viajeros aprendieron a tomarse sus viajes con más calma. Porque ya sabes, pasito a pasito se hace el caminito…

Juan Fuertes C.

La vida...

Quiera o no, esto es la vida. Caerse, levantarse.. vuelves a caer pero de tanta experiencia ya sabes cómo hacerlo, y te levantas otra vez. Porque la vida es eso. Es vivir los mejores momentos pero también superar los malos. Es estar genial en compañía pero también es saber estar solo. Es saber distinguir entre tus conocidos y tus amigos; los primeros están para reírse, los segundos también, pero sobretodo son los que están para cuando quieras llorar. Y a lo largo de la vida te das cuenta de que los amigos escasean. Que hasta que no te das cuenta de quiénes son realmente tus amigos, no crees eso de 'los amigos verdaderos se cuentan con los dedos de una mano'. Y justo cuando te das cuenta de quiénes son, aprendes a valorarles más de lo que nunca pensaste que llegarías a hacer, empiezas a quererles como si te fuera la vida en ello... Y eso es la amistad. Compartir momentos buenos pero también momentos malos, aprender de los errores, pero no vivir de ellos. Saber que no estás solo. Saber que están contigo. Saber que son tus amigos... siempre.

Saray Castellanos

Un momento en la vida


No sé como ni cuando pero hay un momento en la vida en que llega una persona y la llena por completo, esa persona con la que vives grandes momentos y otros no tan grandes pero al fin al cabo son momentos especiales que se pasarán y rondarán por tu cabeza toda la vida y ahora te paras a pensarlo y dices ¿ya llegó esa persona? Pues no lo sé, no sé si serás tú o habrá más pero en este momento solo sé que la que más me llena ¡eres tú! La que con una frase nos buscamos la mirada para echarnos a reír, o mejor, la que con una frase sabe que al buscar mi mirada debe reír o no, la que con una mirada sabe si ha de venir o dejarte en paz durante un tiempo, la que sabe que hay unos límites que no hay que sobrepasar y que sabe que si los sobrepasa después de un tiempo se olvidará. Aquella persona con la que te puedes pasar horas y horas juntas y aunque llegue a ser aburrido siempre habrá risas. Aquella por la que darías todo y te daría igual las consecuencias, aquella persona con la que necesitas convivir porque sino ya no eres tú misma, aquella que sabes que te quiere pero que no tienes tan claro que lo haga tanto como tú la quieres a ella. Simplemente esa persona que cuando tienes un problema y después de minutos con ella sin llegar a ninguna conclusión todavía subiendo un puente la llamas y le preguntas que qué hace. Aquella a la que puedes escribirle miles de cartas sin llegar a 10 respuestas. Esa persona de la que poco a poco con el tiempo y por circunstancias llegas a separarte hasta ese momento de ya no saber quien es pero que de repente con un día sabes que sigue siendo ella misma. Esa que con todos sus defectos y virtudes te parecía perfecta y que de una forma u otra sigue siéndolo...

Ana Palacios

Algo...


Algo ha cambiado
Ya no es igual, ¿verdad?
Ya no te quedas horas y horas despierto en la cama, en silencio absoluto para ver si escuchas el sonido de un trineo en el tejado, o de unos regalos en el suelo, o el ruido que se produce al beber la leche por un hombre gordo, vestido de rojo y con una gran barba blanca.
Ya no funciona que cuando te portas mal te digan 'ya verás como te traen carbón este año' para que se te pase cualquier tipo de enfado. Ya no te pasas un montón de tiempo revisando la carta, para ver si no se te olvida ningún regalo de todos los que quieres este año.
Ya no esperas con la ilusión de un niño que llegue la noche, y mirar por la ventana buscando unos renos voladores con la mirada.
Ya no te levantas corriendo a las 7 de la mañana y despiertas a toda la casa para ir a abrir los regalos.
Ya no se te iluminan los ojos al ver el árbol con un montón de regalos al lado, y vas corriendo a abrirlos como si no hubiera nada más importante en el mundo.
Y parece que se te cae el mundo encima cuando te dicen la verdad. Tantas horas de nervios que no han servido para nada, tantas cartas enviadas a quién sabe dónde llenas de ilusión, taaantos y tantos regalos que creías que se fabricaban en un taller de duendes en el Polo Norte...
Pero al final, piensas en todas esas cosas y sonríes. Sí que han servido para algo. Para hacerte la persona más feliz sobre la faz de la Tierra en esos momentos.

Ana Palacios

Colillas por susurros

Te lo susurro bajito al oído, para que me prestes atención, para que fijes tu mirada en un punto cualquiera, te dejes caer en la silla...

Te quites tu collar de reina, tus pendientes de diamantes, que te quites con delicadeza el vestido, pero no, no te quites los tacones. Te quiero ver ahí sentada, maquillada, te susurraré. Te cantaré lo que me salga, dedicare, 38 años a contarte mis verdades y mentiras, el por qué sí, y el por qué no...

Me colaré escurridizo entre tus labios, como el humo del cigarro que, envidiado sea por todos los hombres del mundo, se coloca entre tus dedos, y te permite saborear el lujo de los vicios y el placer de vivir... Me deslizaré por tu garganta, ansioso de encontrar el origen de la voz que me calma, la que me produce mis ataques de ira, mis delirios, mi santa locura... Al final, al final de buscar, de buscar y rebuscar por tu cuerpo, sabré lo que ya sabía, que no perteneces a nadie, que como el humo, saldré y seguiré bañado en la multitud, pero, no sabes que alivio sera para mí saber que he sido humo de tus labios, que me he reflejado en tus diamantes, que he podido buscar en tí, lo que llamaban felicidad. He sido colilla de tus susurros, y sinceramente de pronunciaré al oído, gracias por dejarme vivir la intensidad, el frenesí de la búsqueda.

Lo he tenido todo, no he tenido nada, se que soy colilla, y como colilla, el humo acaba desapareciendo, esfumándose, me quedaré en un cenicero cutre dónde otros muchos han estado y estarán, pero yo tendre la marca, la marca de el color carmín de esos a los que llamaban arte, belleza, de tus labios. Un filtro de color blanco que cambió su camino, su forma de pensar, que encontró la forma de actuar gracias a esos dos.

Te lo susurro, te lo tararero, si fuese necesario te lo gritaría, pero se que si algo te puedo dar yo que no son otros son los susurros que escupo sin pensar, creyendo así que conseguire quedarme otra noche más aquí, junto a tí, en esta silla al lado de la ventana.

Miguel Bayod


lunes, 6 de diciembre de 2010

Todos mis largos e intensos deseos...



Deseo algo de luz interior

para mi cuerpo de sombra relleno.
Deseo ungüentos y alcohol para los golpes de la vida.
No sólo los de mi carne, tan insignificantes,
(a veces hasta las caricias me hacen daño)
sino los del alma,
para los golpes de suerte y desgracia.
Soy igual de sensible a ambos.
(Desnudo ando por el jardín de la vida,
pisando sus rosas y espinas.)
Deseo tenerme a mí mismo en un vaso.
Desconfío de mi propio sabor.
Deseo amor absoluto en otro vaso.
Sólo así llegará a mis labios.
Deseo para mis sentidos un hecho
tan corriente y vulgar
que pueda entenderlo.
(La obra más mundana y pequeña del universo
es para mí un prodigio incomprensible.)
Deseo un bolígrafo.
Para escribir con él trazos y palabras
que representen todo.
Que expliquen todo.
Deseo una boca capaz de sacar de sí
las palabras que conmuevan al mundo.
Deseo un alma que alcance a entender
su propio y mágico misterio.
Deseo en mi cabeza juiciosa
imaginación suficiente para emborracharla.
Y desnudarla.
(La razón es el prescindible disfraz de mi locura.)
Deseo un pequeño trozo
de todo lo grande, eterno e insondable.
(¡A mí todo lo grande, eterno e insondable!
¡Quiero amarlo, abrazarlo y besarlo!
¡Hacerlo tan parte de mí como mi misma alma!)
Deseo grandes cantidades de las cosas pequeñas,
(¡A mí también las cosas pequeñas,
tan dulces y con la belleza de las grandes!)
En mi corazón la magia no entiende de tamaños.
Deseo todos los labios que en su día anhelé besar
(guardo muchos besos caducados al final de mi garganta)
Deseo también todas las sonrisas.
Me han dicho más de sus dueños que
mares de sus palabras.
(Rara vez soy dueño de mi sonrisa, demasiado valiente para mí.
Tampoco soy el dueño de mí mismo.)
Deseo volver a escuchar en mis oídos
las palabras de los niños.
(Dejan en ridículo a las de los sabios.)
No deseo copas brillantes ni trofeos
que esperen ser levantados por mí,
demasiado altos y fulgurantes en mis manos.
Levantar mis brazos hacia el viento y el amanecer,
y contra la tormenta que agita mis desgracias
es para mí más noble.
(Acepto deportivamente
tanto las victorias como las derrotas.)
Deseo un alfiler tan fino
que pueda coser la suerte a mi piel
sin que ninguna de las dos se dé cuenta,
Mi mal aliento le empuja a no acercárseme.
(Son los besos caducados en la garganta
los que le dan a mi aliento ese hedor.)
Deseo la vida.
En toda su gloria y esplendor.
(Aunque también la deseo
miserable y mundana a veces,
la gloria es un manjar indigno de disfrutar todo los días.)
Deseo la muerte.
(Por si en vida dejo de desear todo lo mencionado.)
Me deseo encontrar tras haber estado
buscándome toda la vida.
(Deseo que esa búsqueda haya sido larga y complicada.)
Deseo la palabra*.
Deseo que me acompañe en mi búsqueda.
Ya sea esa búsqueda fructuosa
O un fracaso.
En ambos casos me sirve.


*(Tal es el poder de la palabra,
que a veces creo imaginar
todo lo imaginable
en una sola.)

Juan Fuertes C.

sábado, 4 de diciembre de 2010

16 años

¿Sabes cómo es la sensación de saltar sin cuerda?¿Cómo es atravesar un cañón con los ojos cerrados?¿Cuál es la sensación?...
Esa, es la sensación límite, la extrema, la de no poder más. Es el estar complaciendo continuamente a alguien sin llegar a satisfacerle nunca sus expectativas. Es dar, dar, dar y dar, para no recibir, perder la vida en un intento fallido, intentando cumplir unos objetivos de un manual escrito en otro idioma.
¿La gente no entiende que es MI VIDA, y que YO tengo que ser el que fracase y el que triunfe?¿Es mucho pedir coger el timón del barco?
Todos somos portadores de esta sensación límite en algún segundo, minuto o momento de nuestras vidas, pero nos olvidamos de ello, porque tras él, siempre viene un subidón de adrenalina que nos hace únicamente recordar los últimos 30 segundos.
Dejarme mi camino a mí, dejarme mis sensaciones, si queréis abandonarme, y sino , ayudarme en el camino.
Hoy se ha roto la cadena, y es muy difícil que recupere el sentido común, así que dejarme leer una naranja, comprar un  paraguas de estrellas para viajar al planeta de las mariposas y descubrir duendes de tinta y monos submarinos.
Dejarme delirar...Soñar que voy a poder vivir para siempre, que mi nombre acabará en miles de libros o que, simplemente, consiga hacer reír a 4 mil millones de niños.
¿Me ves cara de pensar en las salidas? Pues dame la llave del candado y déjame VIVIR INTENSAMENTE. Quiero volar, quiero soñar, quiero creer que puedo ser artista.

Miguel Bayod

domingo, 28 de noviembre de 2010

Dejadme la espranza

Quisiera
una ventana abierta en mi celda
para saber
que la vida no termina en estas piedras.


Quisiera ver el amanecer
y ver salir el sol
y la luz
después de una larga noche.


Quisiera que la sociedad supiese
que no soy malo
que soy una buena persona
aunque haya cometido fallos.


Quisiera encontrarme con la bondad
y así por esperar una salida
y mantener la esperanza
y saber que la cárcel
no tiene la última palabra.


Yo no creo en las cárceles
pero no puede desesperar de la gente.


Javier Aguilera

Se valiente...


Arráncate el antifaz
desnúdate
Quítate el agobiante disfraz
Descorre las cortinas del mundo trivial
En esta oscura habitación no hay nada

Abre los ojos y llévalos más allá del cristal
Hay un cielo esperando tu mirada.
Sin pensárlo, salta al vacío

Olvidando toda norma escrita,
corre, siguiendo tu albedrío.
De entre los susurros, levántate, grita.
Que no te importe gritar sin ser escuchado.
Corta tu cobardía con tijeras.

Y con una valentía a tu corazón cerrado.
Canta, llora y ríe cuando quieras,
aunque nadie vaya a mirarte

Camina sin seguir la corriente.
Sin temor a tropezarte.
Elige tus propios caminos, sé valiente

SÉ LIBRE...

Juan Fuertes C.

Eres tu mi ventana

Ventana
que otra vida me señalas
y haces que mi pensamiento vuele
me pones alas.


Ventana de luz
ventana por la que el aire entra
esa eres tú.


Ventana abierta de par en par
que aire introduces en mi vida
y alimentándola
la llenas de sonrisa y alegría.


Ventana transparente
en la que el aire de Dios se muestra
y dando de comer mi fe aumenta
llenando mi vida de esperanza.


Ventana...
gracias te doy Señor.
Gracias por darme esta ventana
que ilumina la oscuridad de mi camino
y llenándola de calor mi vida gana.


Javier Aguilera

sábado, 27 de noviembre de 2010

Contra mi rutina

Me cansé de mí, de mis pensamientos, me cansé de llorar para sentirme bien, me cansé de pensar que vendrán tiempos mejores, me canse de sonreír y decir: estoy bien, cuando sé que no es cierto. Me cansé de poner el mismo CD cada vez que pienso en ti, me cansé de tener que ser yo la que siempre vuelva, me cansé de preguntarte qué te pasa, me cansé de tu indiferencia, de tu rechazo. Me cansé de caminar por las mismas calles; la misma gente; la misma rutina. Me cansé de mi ropa, de mis complejos, me cansé de llorar, de pensar, de sentir, me cansé de arruinar todo, de no iniciar nada. Sí, me cansé de todo lo que me rodea, pero es cuando me canso de mí que empiezo todo de cero. Aprendí con el paso del tiempo a convivir con mi propio hartazgo, a remar contra mi rutina, a luchar contra mis miedos y a evitar los errores.

Irene Leonis Vilariño

jueves, 25 de noviembre de 2010

En cada lágrima...

En cada lágrima, un 'gracias'.
En cada sonrisa, un 'quiero más'.
En cada porción tuya que se alojó en mí,

un 'nunca más salgas, te necesito'.
Yo nunca escogería otro.
Yo nunca necesitaría otro.



Desirée Monteiro

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Miro


Miro a mi alrededor y ¿qué veo? Un vacío… Ese vacío que dejas al no estar junto a mí. Ese que siento cada día más hondo, que me duele más, que me está matando. Cada vez me cuesta más, la distancia se me clava muy dentro y, cada día que pasa, aumenta el dolor. Quisiera atravesar los kilómetros, llegar hasta ti y darte un abrazo… de estos intensos, fuertes, cálidos, que te dejan con ganas de más. Me atrevería incluso a hacer trampas y no soltarte nunca, llevarte conmigo allá donde fuera, que vieras lo que yo veo, que sintieras lo que yo siento.  

No quería enamorarme, pero tú estás por encima.

Saray Castellanos

Por favor...


Por favor, grítame fuerte al oído, más fuerte. Más fuerte aún, y más aún.
Estoy rodeado de algo que se escapa de mi razón, de voces, de las cosas que pasan, de días y segundos, de ciudades y puentes. No soy consciente de mi suerte, cada día consigo despertarme y, sin embargo, siempre pienso en 4 formas de morir. ¿Estoy loco?
Probablemente sí, y lo agradecería, porque si no, no sería capaz a entender mi forma de actuar. No ansío poder explicarlo todo, solo pienso, pienso, pienso.  Pienso y me doy cuenta de que soy vulgar, uno más. Y yo quiero ser especial.
Tengo una semana… He tenido semanas mucho mejores, y sin embargo, aprendo. He descubierto que lo que me falta es valor, lo que necesito es dependencia y lo que busco es conseguir cambiar.

Soy un loco soñador, y no me quiero ver viejo, quiero ser siempre joven. Tener siempre la fuerza y valor necesarios. Por favor, te lo pido por favor, grítame y despiértame, ayúdame, sé tú quién me lo niegue todo, quién me destroce mis 27.000 esquemas.



Miguel Bayod

martes, 23 de noviembre de 2010

Soñadores...


Sara Canteli
Miro los sueños que pasan volando, lluvia mojada entre sus camas de agua.
Pinto sobre las aguas volando.
Pinto los sueños debajo de mi almohada mientras la luna me está mirando...
Te quiero mamá.

Sara Canteli

jueves, 18 de noviembre de 2010

Sólo por ti...

¿Sabes? Pasé quince años viendo el mundo así... Pensando que tal vez fuese demasiado complicado encontrar alguien que me entendiese, que me amase en las imperfecciones que tanto saltan a la vista, que supiese aceptarme tal y como soy, sin intentar cambiar nada en mi. Y entonces, apareces tú. Tú y tu sonrisa irremediablemente perfecta. Me confiesas estar locamente enamorado de mi y querer pasar el resto de tu vida conmigo. Y sonríes. Y ahora pienso en todas las veces que conseguí hacerte sonreír de esa manera. Puedo parecer estúpida, pero, de repente, me siento capaz de cualquier cosa. Hasta de cambiar el mundo... Sólo por ti.

Desirée Monteiro

No necesito nada más...

Dicen que las oportunidades son únicas, que los trenes solo pasan una vez y que hay que saber aprovecharlos. Que hay que saber dejarlo todo al azar, que el destino es cosa de locos y que no se vive del pasado. Dicen que todo en esta vida ocurre porque tiene que ser así, y que por tanto las coincidencias no existen. Hay muchos que dicen que la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida; otros dicen que solo se alcanza la felicidad cuanto más se tiene al alcance, y otros dicen que no es feliz quien más tiene, sino quien menos necesita. 
A veces para lograr esa felicidad necesitas a esa persona junto a tí, que te dé ese cariño del que tanto deseo tienes. Que te diga las palabras más bonitas del mundo y que seáis especiales ante los demás. A veces se necesita que por mucha tierra que haya entre ambos, un cielo os una. Y yo, afortunada de mí, lo tengo... y me siento la niña más feliz del mundo porque solo le necesito a él para serlo. Y gracias a Dios, o a quien sea que esté allí arriba haciendo que todo esto ocurra, porque nunca antes había sentido algo así. Gracias, de verdad, porque es posible que nunca le olvide, y adoro esa sensación.

A pesar de la distancia, a pesar de los obstáculos, a pesar de que haya miles de personas entre nosotros... La felicidad no es dífícil si le tengo a él.

Saray Castellanos

Esas mariposas que uno siente


Una sonrisa tuya,
una mirada sin dirección,
un anhelo de tu presencia,
ese cosquilleo, esas mariposas,
que uno siente cuando está enamorado,
esa rabia incondicional,
cuando empleas la ironía,
nuestros roces de manos,
nuestros abrazos esenciales,
esa colonia que te echas,
que impregna de alivio si tú no estás,
eres esa mitad, que uno tanto espera,
que uno no siempre encuentra,
pero que siempre anhela encontrar.
Me encanta despertarme y encontrarte a mi lado,
que me beses sin razón alguna,
que me mimes cuando lo necesito,
estas ahí siempre, quiera, o no,
te enfades, o me enfade,
pero siempre se arregla todo,
con una sonrisa.
Sé que te importo y sabes que me importas,
lo sabes, porque no paro de demostrártelo,
porque me encanta que me cuides,
que me digas que no fume,
que hasta me digas que estudie,
porque siempre me demuestras todo,
y a veces, hasta más,
Y te lo agradezco,
Escribiéndote todo esto,
Porque te quiero.

Eva Baez

En una mañana fría


En una mañana fría,
enciendo la chimenea,
levanto las persianas
abro las ventanas.
Por qué...te vas
Por qué...hay otra en tu vida
Por qué...no te quedas y luchas
¿Por qué abandonas ahora?

Me siento en el suelo,
encima de la alfombra,
que corra el frío por mi cuerpo
la soledad invade mi corazón,
con tus maletas en la puerta.
Si te vas...no me llames jamás
Si te vas...ya no quiero nada contigo
Si te vas...ya no vuelvas más
Si te vas...no me pidas comprensión.

Verónica Rodríguez