viernes, 24 de abril de 2020

VIDA

Ya no le quedaba demasiado,
tuvo una vida plena
y logró estar enamorado.

Lo único que no soportaba pensar
era despedirse de su amada
pues no se llegaron a casar.

Después de unos instantes
el brillo de sus ojos se apagó
y fue como si una manada de elefantes
aplastase su corazón.

Tras lo ocurrido
la mujer fue incapaz de amar
pues no quería tener otro motivo
por el que poder llorar.

Paula Molina

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