viernes, 13 de abril de 2012

Disfruta el silencio


¿De verdad son necesarias
tantas palabras vanas
que todos los días
salen de nuestros labios?
¿De verdad hace falta escondernos
tras un muro de palabras
vacías, queriendo decir algo
pero sin decir nada?
¿De verdad hace falta
rellenar el silencio?
¿Acaso no somos capaces
de apreciarlo?
¿Por qué nos tenemos
que esconder
en los recovecos del lenguaje
sin decir nada?
¿Acaso no se dice todo
en el silencio?
Somos perifrásticos, sarcásticos,
irónicos, a veces hipócritas,
mentirosos y falsos,
escondemos nuestras intenciones
en complejas paradojas.
¿No te das cuenta que
nunca hablamos?
¿No te das cuenta que es
un eterno silencio?
No es lógico rellenar
el vacío con vacío,
ni tampoco pensar
que el vacío existe.
No podemos ser
dependientes de nuestras palabras,
cuando ni siquiera
sabemos usarlas.
Triste vida tienes
si crees que el silencio
es un vacío que
se debe rellenar.
¿Acaso no se dice todo
en el silencio?
Disfrútalo.

Miguel González  

Princesa


Respira hondo, y de repente sus pensamientos están en otro lugar de donde él se encuentra. Piensa en ella, su princesa; aquella hermosa chica que hacía dos años había ocupado su corazón, aunque él, la seguía queriendo, pese que no quería admitirlo.
Echa de menos aquellos cabellos ondulados y cobrizos que tanto le gustaba tocar, sus pequeñas y delicadas manos que tanto le gustaban coger, su preciosa sonrisa que ella tanto mostraba y tanto le gustaba mostrar, sus verdes ojos que tanto le hipnotizaban, haciéndole viajar a un lugar perfecto en el que ellos dos se amaban y , estaban juntos; sus labios que tanto le gustaban probar...
Ella le abandono como un perro, demasiadas adicciones, demasiada locura, no podía seguir haciéndole daño, le amaba, le dejó, le abandonó, y parte de ella se quedó con él.
Ella, desde ese día no recuerda lo que era sonreír, sentirse feliz... Cada minuto de cada día, pensaba en él, y de sus verdes ojos caían lágrimas que reflejaban ese dolor que ella tanto sentía, y seguirá sintiendo hasta que consiga olvidarse de aquel chico que tanto amor le dio y que ella tanto quiso.

El cambio más grande de mi vida


Te odiaba, ¿lo sabías? No entendía para qué tuve que haberte conocido, no sabía qué hacías tú en mi vida... ¿Qué hacías? Cambiarla, darle un giro de 180º, de proa a popa, de norte a sur. Transformarla de tal manera que a día de hoy no sabría decirte si soy yo misma o soy lo que me haces ser tú... Pero no es ese el caso; la cuestión es que de hace un año hasta ahora las cosas han cambiado mucho, muchísimo. Ha sido difícil, sobretodo para mí. Verte ser feliz me alegraba la vida pero me hundía saber que no era conmigo... ¿No te ha pasado nunca? Dejar a la persona por la que darías la vida ser feliz con quien él o ella quiera, porque te importa tu felicidad pero sobretodo te importa la suya. No sé si alguna vez te ha pasado o no, pero si te ha pasado compartirás conmigo que es una de las sensaciones más frustrantes que hay... Es absolutamente horrible, pensar que su felicidad no depende de ti pero la tuya sí que depende de la otra persona. Frustrante de verdad.
Relativamente te sigo odiando. Porque aún no sé por qué has llegado a mi vida... Quizá para volverme loca, quizá para seguir conmigo aunque todo lo demás ya no esté, quizá eres un reto, quizá no... ¿Quién lo sabe? Y lo más importante aún... ¿A quién le importa? Mientras estés conmigo no voy a pensar en nada más; juro que no me importa nada que no sea tu felicidad, la mía, la nuestra. Que firmaría ahora mismo para que mi vida se terminase a tu lado, viéndote sonreír. Moriría en un abrazo, sabiendo que podría morir más feliz que nadie; dormiría abrazada a ti cual koala abraza a un árbol; me dejaría llevar en cada momento sabiendo que nada ni nadie podría estropear nada. Vivimos en un mundo aparte, viendo cómo el resto se tira los trastos a la cabeza, cómo desperdician su vida pensando en cosas sin importancia... y nosotros aquí, luchando por algo que empezó quizá mucho antes de conocernos, pero eso nunca lo sabremos a ciencia cierta. Lo único que podemos hacer es seguir luchando, que todo esto crezca cada día un poquito más, como siempre lo ha hecho, y que los demás contemplen la fuerza que tenemos, y sobretodo que vean hasta lo invisible de todo esto, que es la complicidad y las ganas con las que afrontamos las cosas. Si un corazón no quiere olvidar a alguien que ocupa un lugar en él, ten por seguro que nunca podrás olvidarle.

Saray Castellanos

Nuestra historia


Éramos pequeños cuando nos conocimos, nos hicimos adolescentes juntos, y siempre fuimos amigos, y ya.
Pero, un día de verano, cuando teníamos 16 años, el 25 de agosto sucedió algo, algo que cambió nuestra amistad; nos enamoramos, y  partir de ese día, cada mirada, cada sensación, me quedaba guardada como un sello de fuego en el corazón. Recuerdo nuestro  primer abrazo como más que amigos, en aquella preciosa playa, mientras el sol de aquel hermoso atardecer bañaba con sus rayos anaranjados nuestros cuerpos.
Y, cuando íbamos a hacer tres preciosos meses, te fuiste, a aquella cuidad que cada vez que oigo su nombre me echo a llorar, te fuiste  Barcelona, me dejaste con dolor, aunque yo lo sentía más.
Luego conociste allí a Sofía, aquella chica que te hacía mas feliz que yo, o eso parecía, debía de darte mas amor que yo... Pero sabía que esa relación no dudaría mucho más, sabía que todavía  en tu corazón estaba escrito mi nombre, tuviste un par de novias, se te veía feliz, pero no lo estabas.
Mientras yo, sin poder tener ninguna relación con nadie, porque pensaba todavía en ti, como mi novio. En Barcelona, tu estabas hecho polvo, buscabas esa felicidad que yo te aportaba en cualquier cosa, pero nada te saciaba tanto como mi amor.
Después de un año entero, volviste, nos encontramos y nos dimos un caluroso abrazo, y estoy recordando esta preciosa historia, nuestra historia.
Y tu, aprendiste a no dejarme nunca más, por que descubriste que yo era la mujer de tu vida; y yo aprendí a no dejarte nunca jamás marchar.

Carmen Turiel

Salta


Salta, lánzate, solo hazlo, arráncate ese miedo que te posee. 
Tal vez haya un enorme precipicio, o tal vez un enorme campo de hermosas amapolas; así que hazlo, sin pensar en la posibilidad de la caída, y si te caes, levántate; por que la vida es así, caerse y levantarse. 
Si todas las personas que quieren saltar pensasen que hay un precipicio, nadie saltaría, y nadie hubiese conseguido nada de lo que realmente deseaba.
Si realmente lo anhelas, salta,por que tal vez haya un hermoso campo de amapolas; así que hazlo sin pensarlo, tú sólo salta.

Carmen Turiel