martes, 24 de mayo de 2011

¡Ay!, vuelve a susurrarme el aire todos los secretos


Se avalanza la belleza con su mordisco.
Como el último segundo de vida,
que canta a en sí mismo todos los otros vividos,
y hace que hasta la muerte sea hermosa.

Pero ahora la muerte queda lejos.
Y la vida nos embriaga a los que,
en sus rincones,
damos con su magia.
Delicada y colosal.

Soy feliz ahora que encuentro
los tulipanes en la hierba alta.
La armonía entre el ruido.
Las formas en la tiniebla.
El significado en la palabra.
Los cabellos de Carola en el vacío.


Y me alimento de todo ello.
Y, no contento con alimentarme,
construyo también yo la belleza
en el amorfo sinsentido.
Para que tú, si estás hambriento, te alimentes.
Para que tú, si no sientes ni vida ni muerte,
sientas ambas en perfecto unísono.

Juan Fuertes Colom

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