viernes, 13 de abril de 2012

Salta


Salta, lánzate, solo hazlo, arráncate ese miedo que te posee. 
Tal vez haya un enorme precipicio, o tal vez un enorme campo de hermosas amapolas; así que hazlo, sin pensar en la posibilidad de la caída, y si te caes, levántate; por que la vida es así, caerse y levantarse. 
Si todas las personas que quieren saltar pensasen que hay un precipicio, nadie saltaría, y nadie hubiese conseguido nada de lo que realmente deseaba.
Si realmente lo anhelas, salta,por que tal vez haya un hermoso campo de amapolas; así que hazlo sin pensarlo, tú sólo salta.

Carmen Turiel

Llevo durmiendo...


Llevo durmiendo, desde que puedo recordar
en el bello jardín, lleno de flores a cual más bella.
Es tan bello que cualquiera creería que hay un jardinero
que lo mantiene, lo cuida y lo riega para hacer que florezca en su esplendor.

Más ningún jardinero hay trabajando el jardín, pues éste no le pertenece.

El jardinero no puede hacer que venga la primavera,
ni que la lluvia riegue las flores.
El jardinero no vuelve negra y fértil la tierra yerta,
no puede hacer que crezca la hierba mágicamente.
El jardinero no trae consigo al sol por las mañanas
no puede hacer que su luz caliente.

El jardín es de la lluvia y de la tierra, pertenece a ellos
ellos cuidan de él día tras día.

La tierra y la lluvia son de la primavera, pertenecen a ella
ella cuida de ellos día tras día

La primavera es del sol y el cielo que la trae
pertenece a ellos, ellos cuidan de ella día tras día,

Más viene la lluvia primaveral por las plantas del jardín.
Sus plantas nacen de la tierra negra mojada por sí mismo.
La lluvia es amiga del sol, ambos nacen del cielo, amigo de la tierra negra mojada.

El jardín es el jardinero del jardín.

Yo estoy, tan callado y sencillo, absorto, sentado en su seno, escribiéndole estos versos.

Juan Fuertes Colom

Nada temo perder...


Los muros que rodean las casas son altos y gruesos
para que nada pueda llegar al interior.
Los hombres se afanan en construirlos resistentes y fuertes.
Mas ninguno, por alto, grueso o fuerte,
resiste mucho tiempo a lo que hay fuera.
La lluvia, el viento o las conquistadoras raíces de los árboles
lo consumen y acaban por derribar.
Y el amo de la casa sufre por ello.

Mi hogar no tiene muros,
sus fronteras acaban donde no queda horizonte.

Todo tiene cabida en él,
y como nada queda fuera, tampoco nada supera sus lindes.
Sus límites son indestructibles,
más que cualquier muralla del mundo.

Nada temo perder,
no temo el azote de la lluvia, el viento o el paso del tiempo,
pues son tan buenos y naturales habitantes de mi casa
como lo soy yo.

Nada puede atacarme, nada puedo perder, nada puede herirme.

Ningún hogar es tan perfecto para mi corazón como lo es éste


Juan Fuertes Colom

El espíritu caminaba, se arrastraba,
volaba, fluía, se acercaba hasta mí
con mil formas diferentes desde cada lugar del paisaje.
Las rocas me hablaban con su voz,
el árbol bajo el que estaba sentado,
también me susurraba su aliento.
Desde el cielo, la hierba o el ocaso percibía al espíritu.
Dentro de mí mismo, también ahí estaba.
Todos decían al unísono el su ser
con la misma incomprensible voz
que se oye cuando se intenta escuchar el silencio.
No sé qué es, sólo sé que dice la Verdad.

Juan Fuertes Colom

Amanece...


Amanece, cuando en el claro
Un caballo pasta plácidamente con su cola en llamas.
Dejando un perfume floral tras su trotar.
Se consume mientras se acerca al resplandor del horizonte, al caer del día.

Al siguiente amanecer, un ejército de amapolas ha brotado
Sobre la hierba de nuevo mojada.

Juan Fuertes Colom

Melancolía de una dorada juventud (la vejez)


¿Quién ha apagado la luz de tu mirada, robando tus cabellos color escarlata? ¿Quién ha hecho nevar sobre tu cabeza borrando tu sonrisa blanca? Mira que la primavera llega y las flores se marchitan en tus finos dedos y Lorenzo te sofoca con sus dorados rayos, el gélido invierno te traspasa el alma y el viento otoñal te hiela el corazón.
Contén la respiración, observa el horizonte, abre tus alas y vuela... vuela tan alto que acariciarás las nubes y, entonces, tu condena se aliviará; porque...
¿QUIÉN CAMINA CUANDO SE PUEDE VOLAR?

Javier Turiel